Otras Voces, Otra Historia

EL CAMPO MEXICANO ABANDONADO

La agricultura sigue siendo la actividad más importante a nivel mundial por el simple hecho de que produce alimentos y de esta actividad depende la alimentación de millones de personas.

México modificó esta actividad a partir de la reforma al artículo 27 constitucional en el sexenio salinista. Esta reforma contribuyó enormemente al proceso de “desagrarización” entendido como “la disminución progresiva de la contribución de las actividades agrícolas a la generación de ingreso en el medio rural” (Escalante et al., 2008: 89; Bryceson, 1996: 99), no tanto por la desaparición de la actividad agropecuaria, como se argumenta a menudo, sino por el impresionante crecimiento de los ingresos no agrícolas en los hogares rurales.

 

El espíritu del artículo 27°,plasmado en la Constitución de 1917, fue producto y resultado de la Revolución mexicana de 1910-1920, bajo el  impulso y  la movilización de miles de indígenas y campesinos levantados en armas. Esta rebelión  agrarista toma como suya, la bandera de “Tierra y Libertad”, siendo encabezada, en el sur y norte del país, por los generales Emiliano Zapata y Francisco Villa (Gilly, 1970).

Esta reforma contribuye al fin de todo reparto agrario con la apertura al mercado, de las tierras de propiedad social -ejidal o comunal- quitándoles su  carácter de invendibles, inembargables, e imprescriptibles; permitiendo y fomentando -en cambio- su  conversión a propiedad privada individual y su incorporación –como aporte- a sociedades  mercantiles por acciones, a la creación de condiciones que fomentan la aparición de un neolatifundismo, al permitir legalmente, que las sociedades mercantiles por acciones puedan ser propietarias  de predios ¡25 veces mayores a los establecidos para la pequeña propiedad individual¡

En la actualidad no existe una propuesta de rescate y desarrollo del campo mexicano de ninguno de los últimos gobiernos federales, ni priístas ni panistas. No existen propuestas de seguridad y soberanía alimentaria, de conservación de semillas originarias, sin transgénicos.

Diversas organizaciones campesinas se han  pronunciado en favor de adoptar reformas estructurales de fondo las cuales deberán obedecer primordialmente al fomento y desarrollo del campo mexicano.