Otras Voces, Otra Historia

Istmo de Tehuantepec: Pescadores Istmeños vs eólicas extranjeras

  • Escrito por  Marion Gary

Desde la comunidad de Álvaro Obregón, en lucha contra el proyecto eólico de la barra Santa Teresa 

A principios del siglo XVII, Cervantes imaginó a un valiente Don Quijote que arremetiera, lanza en mano, contra unos molinos gigantes cuyas alas supuestamente descomunales les daba una apariencia de guerreros poderosos que él había de vencer.

 

Ojalá los más de 5 000 aerogeneradores que contempla el mega proyecto eólico del Istmo de Tehuantepec, el más grande de América latina, no fuesen más que otra quimera bélica, producto de una mente teñida de literatura épica. Desgraciadamente, esta vez, los inmensos molinos, con su tronco altivo de más de 80m de altura y sus hélices rotativas de unos 20m de largo, sí son bien reales y sus consecuencias bien palpables: miles de pájaros migratorios atrapados en el movimiento circular de las hélices, toneladas de cemento inyectadas en el subsuelo para su base y miles de Ha de tierras mexicanas cercadas por grandes empresas extranjeras – o por sus aliadas nacionales – que, para alcanzar su meta, corrompen a autoridades locales, negocian contratos falseados con las poblaciones indígenas locales y usan la mano dura si éstas no se someten…

 

 

 

Es la transnacional Mareña Renovables la que codicia la Barra Santa Teresa, en medio de la laguna del extremo sur del Istmo, para implementar ahí un nuevo proyecto eólico, con 103 aerogeneradores, que vendría sumándose al paisaje ya devastado de La Venta y La Venta II, entre otros. Sin embargo, la transnacional, y sus cómplices locales, no contaban con la resistencia determinada de los pueblos Ikoots (Huaves) y Binnizá (Zapotecos), para quienes la laguna es un elemento central de su modo de vida, siendo la mayoría de ellos pescadores tradicionales y campesinos.

El pueblo de Álvaro Obregón, ubicado en el lugar estratégico de la entrada de la barra Santa Teresa, se ha convertido en unos de los focos principales de la resistencia antieólica y también, por lo tanto, de la represión gubernamental. El pasado 2 de febrero de 2013, la incursión de aproximadamente 200 elementos de la policía estatal provocó graves choques con la población, los cuales se prolongaron hasta el día siguiente, cuando el pueblo de Álvaro Obregón logró contrarrestar el embate policiaco. Desde entonces, este pueblo, apoyado por los otros pueblos afectados por las eólicas, entre los cuales destacan San Dionisio y San Mateo del mar, estableció su retaguardia en la ex hacienda del general Charis, desde donde se están preparando para enfrentar una posible pronta llegada de la maquinaria pesada de Mareña Renovables.

 

 

A raíz de estos hechos, dos momentos fuertes han venido consolidando la resistencia de los pueblos en las últimas dos semanas: la asamblea popular del pasado 10 de febrero, a través de la cual la comunidad de Álvaro Obregón dio un paso decisivo en su proceso de autonomía con la decisión consensuada de deslindarse de los partidos políticos - siendo ahora la asamblea la única autoridad legítima - y de crear su propia policía comunitaria. Por otro lado se organizó, en domingo 17 de febrero, una caravana humanitaria que de Juchitán hacia este mismo pueblo de Álvaro Obregón. Decenas de organizaciones sociales acudieron al evento, organizado por la Unión de Comunidades Indígenas de la Zona Norte del Istmo (UCIZONI), por diversas asambleas locales en contra del parque eólico, por las radios comunitarias locales, y por el colectivo Yo Soy 132 Istmo, entre otros.  Conforme fue avanzando la caravana hacia Álvaro Obregón, la gente se iba sumando o aplaudía desde las banquetas, lo que confirma con toda evidencia que los oponentes al proyecto no son sólo unos cuantos, como los agentes del gobierno estatal lo afirmaron con máximo desdén a principios de mes, sino miles de personas para quienes la defensa de su territorio y de la laguna se ha convertido ya en un asunto de vida o muerte. Al grito de “No nos robarán ni la rabia ni el viento!”, los pobladores recibieron a la caravana en la entrada del pueblo, donde se vio claramente esa fuerza determinada de la ofensiva popular, y ese coraje que late en el corazón del Istmo…

 

Para más información:

www.proyectoambulante.org