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Escuelita Zapatista Escuelita Zapatista Ricardo Aguilar

Mi experiencia en la Escuelita Zapatista

  • Escrito por  Minha Torcida

La escuelita zapatista ha sido para mí una experiencia enriquecedora y reconfortante. Desde el momento que supe que asistiría me sentí emocionada, con grandes expectativas, con las dudas y  los miedos de cualquier citadino que viaja a un lugar desconocido, en el que no tiene segura ninguna de las comodidades acostumbradas.

 

Al llegar al caracol, después de una fuerte lluvia y ya entrada la madrugada, el recibimiento fue increíble, fue una muestra de agradecimiento y respeto de parte de los compas, que nos llenó de una gran emoción que contrastaba con el cansancio que sentíamos. Esa fue solo la primera demostración de los valores y costumbres que caracterizan a los compas; la paciencia, una percepción del tiempo completamente diferente a la nuestra, una resistencia impresionante, bailadores incansables.

 

De pronto me vi otra vez, en el camino, rodeada de personas que no conocía y con rumbo desconocido. En el pueblo donde me tocó pasar la semana, asistí junto con cuatro compañeros, con quienes compartí esta experiencia y de quienes también aprendí muchísimo; aun cuando yo conocía la lucha zapatista, de su organización y autonomía, creo que no me había sido posible imaginar el nivel de organización que tienen, verlo y vivirlo junto con ellos ha sido la mayor experiencia de vida que he tenido, en lo personal, intelectual y político.

 

Para los que vivimos en la ciudad, viviendo de prisa y con miedo, cuidándonos siempre de los demás creo que es difícil imaginar abrirse de esa manera con un extraño, ellos han abierto las puertas de sus hogares y de su corazón, han compartido con nosotros comida y techo, han compartido su familia, sus costumbres y su trabajo, pero  también sus carencias y la represión que han sufrido por parte del mal gobierno.

 

En el pueblo el desarrollo que han logrado es algo impresionante, sus sistemas de educación y salud autónomos  dirigidos por los promotores en cada pueblo, su sistema de justicia, las juntas de buen gobierno son un gran logro del que todos son partícipes, lo que me hace pensar en mi propia comunidad, en cuantos de nosotros conocemos cómo funciona o cuáles son las fallas de nuestro sistema de gobierno, cómo el ritmo de vida nos envuelve y no nos permite darnos cuenta  de cómo gira nuestro alrededor.

 

Ha sido un honor para mí poder compartir con ellos su experiencia y su palabra; creo que esta experiencia me ha permitido estrechar lazos con la lucha zapatista, reconocerme en ella, además de simpatizar; la iniciativa de los zapatistas por realizar este encuentro para compartirnos su manera de vivir la libertad, de defenderla y de sufrirla es también una responsabilidad que nos compromete ser personas conscientes de la realidad en la que vivimos.

 

La historia no tiene por qué repetirse, podemos cambiarla y escribirla nosotros mismos y si hay quien diga lo contrario, no conoce la lucha zapatista.

 

Minha Torcida

 

29/Agosto/2013

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