Otras Voces, Otra Historia

Pan Tierra y Libertad: de los principios de autonomía y autogestión al camino de otra economía posible.

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El levantamiento zapatista está presente en nuestra cotidianidad; el 1 de enero de 1994 es no solo una fecha con imágenes de indígenas encapuchados e insurrectos, tratados internacionales de comercio, crisis económica y desconcierto social. Cuando desde Chiapas los zapatistas hicieron al mundo mirarlos ya tenían sembradas algunas semillas; pareciera que algunas no germinaron como las negociaciones y el diálogo con el Estado por ejemplo, pero éstas dieron lugar a otros horizontes deseables. Hoy con los caracoles, la organización de escuelitas zapatistas que convocan a personas de todo el mundo, con su participación en el CNI, la articulación que los suma a luchas de todo el mundo, la propuesta de una candidata indígena a la presidencia etc. vemos que esta organización ha conformado un cuerpo con voz potente; pero este cuerpo y esta voz ¿están solamente en los caracoles? ¿Sólo a través de los compas indígenas que no se rinden y siguen avanzando? ¿Sólo cuando viajamos y nos reunimos en Chiapas?

 

Una de las preocupaciones que los compas zapatistas nos pusieron sobre la mesa era como íbamos también nosotros en otras ciudades, con otras lenguas, con otras costumbres a transformar nuestra realidad. Y muchas compañeras, muchos compañeros han construido su respuesta con sus modos, recuperando la función social y de protesta del arte, recuperando costumbres y tradiciones, generando grupos que denuncian y socializan tantas injusticias que flagelan al mundo, aprendiendo y enseñándonos a relacionarnos más humanamente y a corregir un poco la ambición individual material para ambicionar en colectivo utopías. Sin embargo, aunque toda esta organización política y social funciona y crece, la parte de la autogestión y autoempleo ha avanzado con un paso distinto, pues las organizaciones y colectivos que generan proyectos económicos a la par de su trabajo político son escasas.

Juanita Pérez es una cooperativa autónoma que lleva un poco más de 3 años produciendo pan, coyotas, mielmeladas, salsas etc. su nombre real Pan Tierra y Libertad, que por restricciones de Facebook tuvo que buscar el seudónimo con el que podemos ubicarlos en dicha red social.

Adherentes a la sexta declaración de la selva Lacandona se relacionan por trabajos previos en distintos colectivos:

Inicialmente, la panadería está conformada por dos colectivos. Antes de que la panadería existiera cada colectivo trabajaba, aún siguen trabajando en dos lugares distintos, pero no estaba conformado como una colectividad más grande, más amplia. A lo largo que fue pasando la vida de cada uno de los integrantes de estos colectivos, se fue topando con una realidad que existe en el mundo, como el desempleo, que había una necesidad material latente, no solo dentro de las personas que conforman el colectivo, sino en los lugares donde había trabajo organizativo. Entonces, topándose con esa realidad, espejeándose en eso, siempre lo que hacía cada colectivo era decir que era posible organizarse para producir algo o para digamos hacer su propio empleo o trabajo, dignamente. PTYL

Pero además de la cuestión económica Pan Tierra y Libertad no pierde de vista al consumidor, a los productores independientes y a sus propios compañeros y compañeras integrantes de la cooperativa pues entre su propuesta de producción algunas de las premisas básicas son producir un alimento sano que nutra, adquirir materias primas con productores independientes para contribuir con este tipo de producción, no explotar su propia mano de obra, así como la de terceros.

Nuestra intención no es gourmet, nuestra intención es un proyecto político organizativo, económico que permita que nosotros nos podamos sostener de manera digna y que haya alimento para otros.

Entonces también decidimos qué queríamos hacer, que no íbamos a meternos a hacer repostería y cosas pequeñas que implican mucho trabajo, mucha inversión, que son digamos “lujos”, pues no es alimento básico y demanda un horario de trabajo muy pesado.

Los panaderos trabajan en condiciones brutales, de madrugada y nosotros si pensamos que no queríamos trabajar en esas condiciones, entonces que no nos íbamos a poner hacer panquesitos sino que íbamos a hacer un pan grande pa´ la mesa, para compartir, para comer.” PTL

Pan Tierra y Libertad participa, además, en el Bazar de la Raza y para la Raza y como productores en la Red de Abasto Autónomo Itacate y en la red de consumidores “La Imposible.”

A lo largo de estos años han tenido que resistir las presiones económicas individuales mientras la cooperativa empieza a rendir un poco más para el colectivo, pero además de producir pan siguen haciendo trabajo político:

Participamos en otros colectivos que tienen que ver con el trabajo territorial o sea como la recuperación de espacios en la ciudad que pasan por lo productivo, pero también por lo cultural, la salud, […] generar en el lugar donde vivimos esos espacios para la organización, para una organización distinta que en algún momento nos sirva para construir una vida diferente.

Participamos en un espacio hace algunos meses de coordinación con otros compañeros de la sexta, nos convocamos a partir del Comparte, convocado por el EZ pero lo que nos estamos preguntando es qué más, qué queremos seguir haciendo juntos. Pensamos que esto y la organización con otros productores y la organización sobre la decisión de lo que sea, organizarse para producir, organizarse para hacer cultura, organizarse para difundir, para lo que sea es potencia, una vez organizados es posible de ahí hacer, tomar decisiones. Es posible la construcción de la solidaridad que solos se vuelve muy difícil de sostener porque, de por sí, nuestras condiciones económicas son precarias, entonces juntos podemos hacer esas cosas, ahora vamos a participar varios compañeros del bazar donando cosas para una rifa en solidaridad con Luis Fernando Sotelo, entonces ese es como la chance de accionar en las necesidades y en las cosas que están pasando en el mundo, juntos. Nos conocemos, organizándonos, sabemos con quién podemos trabajar, en quién podemos confiar, hasta donde podemos llegar, que cosas podemos hacer juntos. Pues eso, esa es nuestra apuesta”.

Es así como con la apuesta por la organización que Pan Tierra y Libertad construye también nos muestra una de las formas posibles para cambiar nuestra realidad colectiva, este es uno de los caminos que demuestran que aquel levantamiento del 94 ha fructificado en ejercicios prácticos que se suman a la organización de otros grupos, colectivos organizaciones, individuos que están haciendo posible pensar también en una economía solidaria, justa.

Pan Tierra y Libertad es uno de muchos bellos ejemplos de cómo el levantamiento del 94 se cristaliza más allá de Chiapas y se vuelve una realidad con la que consciente o inconscientemente convivimos al transitar por las calles de ésta caótica y desarticulada CDMX, cuando disfrutamos de una de sus deliciosas variedades de pan, al leer alguna de sus publicaciones, al asistir a eventos solidarios, pero sobre todo al compartir con ellas y ellos una relación distinta a la de proveedor y cliente o en términos únicos de ganancia económica, pues este pan no es solo una mercancía, es uno de los medios para seguir construyendo la libertad.

Nos queda claro que haciendo pan en un sistema económico como el que tenemos, haciendo pan como lo hacemos nunca vamos a conseguir resolver nuestras necesidades, porque es carísimo resolver las necesidades en esta ciudad, tendríamos que irnos de la ciudad o hacer quien sabe qué. Lo que nos va a resolver, lo que nos va a posibilitar vivir de una manera distinta es que efectivamente la vida en su conjunto sea distinta, no solo el pan”.