Otras Voces, Otra Historia

De esos, los Medios Libres.

  • Escrito por  Rxm

Con agradecimiento especial a esos periodistas que sentaron precedente, que sí miraron abajo y a la izquierda, pagando incluso con sus vidas. Algo de su herencia comprometida se va recogiendo. Rxm

“[…] en el buen periodismo, además de la descripción de un acontecimiento, se tiene también la explicación de por qué ha sucedido; en el mal periodismo, en cambio, encontramos sólo la descripción, sin ninguna conexión o referencia al contexto histórico”. (Ryszard Kapuscinski).

Son muchos los años y los acontecimientos que han ocurrido desde que el debate sobre la objetividad de los periodistas y los medios masivos de comunicación se puso sobre la mesa. Como en un lugar aparte, en aquellas realidades “minoritarias”, “insulsas”, “grotescas”, “invisibles”, “insignificantes", nuestros pueblos sobrevivían, luchaban, retaban, resistían y se expresaban en distintas trincheras, divididos y desarticulados en la inmensidad de las notas y redes de comunicación que “sí importaban”. Sin embargo, a pesar de este y otros muchos bloqueos, poco a poco se van construyendo los medios libres, desde esas mismas luchas, desde esas mismas rabias.

En estas realidades que poco a poco buscan desprenderse de todo ese desprecio para encontrarse y reconocerse con su propia historia (que no es tan distinta de las otras historias de lucha y resistencia, en las que algo no encaja con la historia oficial), queda lejos ese viejo debate de la objetividad, pues cada espacio que se construye con el caminar de las distintas organizaciones y colectivos tiene una perspectiva muy clara de que las implicaciones cotidianas de un mundo desigual parecieran desaparecer discursivamente con la sola mención de la “objetividad”; estos espacios van asumiéndose así como espacios de defensa contra las brutalidades de quienes ejercen el poder.

Es así como estas realidades, en vez de concentrarse sólo en la “objetividad”, obligan a pensar, dialogar, interrogarse y exponer los cuatro ejes que sostienen al capitalismo: el desprecio, despojo, represión y explotación, que son los elementos presentes en estas historias de desigualdad.

Aquí es donde se encuentra la tarea de los medios libres, pues donde hay desprecio no compartiremos el prejuicio de diferencia negativa con el que mira el que desprecia, pues nosotras y nosotros nos reconocemos en el otro como iguales.

No avalaremos el despojo pues, por más trampas; incluso jurídicas con que el poderoso intenta legitimar su abuso, exigimos el derecho de tierra, territorio y a un medio ambiente sano en el que las futuras generaciones puedan prosperar. Todos estos intrínsecamente ligados a identidades, ritualidades, y todas las nociones que cada comunidad, pueblo, colonia, barrio ligue a estos.

No aprobaremos la represión, ni aunque el estado haya preparado injurias para justificar la agresión, ni aunque con su aparato jurídico sean las instituciones las que adquieren más poder legitimado.

Nunca apoyaremos la explotación con la que esclavizan a nuestros pueblos, pues cargamos a cuestas también la historia que parece no cambiar porque la gente solo vive para trabajar, y aun así no tiene ni que comer, mientras otros se dan grandes festines.

Es un gran compromiso ético, político, moral, el que une a individuos y colectivos en esta construcción de los medios libres. Son muchas preguntas las que van surgiendo en el camino y difícil la autogestión y la resistencia que se va recuperando viendo la fuerza y construcción de cada pueblo que lucha.

Ya algunos encuentros de medios libres se han organizado, ya la red está tejiéndose a nivel mundial y varios medios libres son ya reconocidos como compañeros de lucha y fuentes de información verídica sobre muy diversas problemáticas que se extienden en el país.

Aún hay mucho que algunos profesionales nos reclaman con desprecio (además de la supuesta “objetividad” en la que no se ponen de acuerdo), como son los recursos, el alcance o la técnica. Pero eso, compañeroas, son cosas que se aprenden; así como también ellxs lo hicieron, pero mejor aún; a nuestros modos, nuestros tiempos, de forma horizontal. Así, como quienes al inicio, generosamente compartieron con algunxs el conocimiento que han seguido reproduciendo y facilitando, mejorando la organización de estos medios.

Así que ahí vamos avanzando (no sé qué tan lento o rápido pero firme), y eso sí, dispuestos a compartir siempre eso que no nos pueden reprochar: el compromiso ético, político, moral y responsable que enmarca nuestra mirada, nuestras acciones y el manejo de la información que se nos comparte.