Otras Voces, Otra Historia

Día 1: Dejando atrás el cielo azul y los campos verdes.

  • Escrito por  Debora Poo Soto

13 de noviembre de 2014, Ayotzinapa, Guerrero.

Los camiones ya están a lado del comedor, ese es el punto de encuentro en el que lxs familiares y normalistas se reúnen a cualquier hora del día para salir a recorrer algún nuevo camino o para descansar unas cuantas horas cuando regresan. 

A las 10 de la mañana debemos reunirnos ahí para salir a la Zona 1, la brigada “César Mondragón Fuentes” se dirigirá hacia el norte, Chihuahua es el primer Estado al que se detendrán los 3 camiones. Lxs familiares de algunos estudiantes desaparecidos son lxs primero en acercarse a los camiones, cargan consigo pocas pertenencias, seguramente nada de lo que traen tiene el tanto valor y resulta tan indispensable como las fotografías de sus hijos de las que no se desprenden. Por otra parte estoy segura de que la esperanza es lo que les da fuerza para continuar recorriendo caminos.

 

Después comienzan a llegar los normalistas de Ayotzinapa, también partirán con la Caravana algunas normalistas de distintas Normales Rurales, casi todxs traen una pequeña mochila con ropa, una cobija y algunxs su mochila escolar. No pude dormir mucho, cuando tengo un viaje en puerta me preocupa quedarme dormida. Escribí hasta tarde y a las 9:40 am seguía empacando.

En la brigada “César Mondragón Fuentes” viajan alrededor de 15 familiares de los estudiantes desaparecidos, y aproximadamente 60 normalistas de Ayotzinapa, además de una decena de mujeres normalistas, todxs van distribuidos en tres camiones. Trajeron los mejores camiones para el viaje, el recorrido será largo, el ritmo intenso.

Tardamos una hora en abandonar las instalaciones de la Normal. Cuando los normalistas y familiares salen a alguna actividad existe una dinámica, los camiones se llenan y salen de la Normal, esperan a los otros camiones en un cercano, de ahí en adelante se mueven todos juntos. Hoy se repitió el proceso, así que mientras llegaba el último camión desayune tres taquitos de cabeza.

Yo viajo en uno de los camiones que sólo trae a lxs normalistas y es toda una experiencia… mientras alguien navega en Facebook, escucho distintas canciones al mismo tiempo: la música del conductor del transporte tiene preponderancia, pero al mismo tiempo mi compañero de asiento escucha algo en sus audífonos –también yo la escucho-, otros estudiantes tienen otras canciones en sus celulares, algunos usan audífonos otros no. Si la variedad de música no es suficiente, además se proyecta una película sobre un chef, es la segunda película, la primera al parecer era muy mala y pidieron que la quitaran. Para terminar la pintoresca escena se escuchan sonidos de distintos juegos de celular y entre todo esto yo intento escribir poco a poco notas que me servirán más tarde para escribir estas líneas.

Horas después entramos a la Ciudad de México… y horas después seguíamos sin poder escapar de ella… a los conductores de los autobuses los cuidan y les compran de comer, a lo largo del viaje hay al menos un normalista que se queda despierto con ellos todo el tiempo. Recuerdo distintos comentarios que he escuchado de algunos conductores, con los normalistas suelen trabajar de día –parece ser que es algo que aprecian- pocas veces viajan de noche sin parar como en esta ocasión. Hace unos días un reportero le preguntó a un conductor sino tenía miedo de ir a las actividades de protesta de los estudiantes, la respuesta fue sucinta y decía mucho: ellos nos protegen.

Hoy transcurrieron muchas horas de viaje antes de que paráramos a comer, pero los conductores almorzaron y más tarde pararon a comprarles algo para comer en el camino. En cambio los normalistas aguantaron un poco el hambre y en realidad sólo toco cenar. Esta situación me recordó a Salvador un normalista que compartió algunas charlas conmigo y me dijo que entre las cosas que apreciaba en la Normal Rural eran las 3 comidas al día, ya que en su casa a veces sólo hay tortillas con chile y sal. Empero señaló que en Ayotzinapa también comparten hambre y desvelos, sé que son como hermanos, por eso no los detienen en la lucha por la presentación con vida de sus paisas. 

Hoy no se llevó a cabo alguna actividad, el día se nos ha ido arando el surco para llegar al lugar donde esparcirán semillas. Atrás dejamos el verde paisaje de Ayotzinapa y el cielo azul de Guerrero, sé que cruzamos por la gris Ciudad de México, la cena fue en Querétaro después del atardecer, estuvimos perdidos por San Luis Potosí, paramos en algún lugar por medicinas y cigarros. Seguimos el camino más de mil kilómetros según me dijo uno de los conductores. 

Ya comenzó el día 2, mientras escribo esto sucedió algo, pero es parte del diario de mañana, sólo adelanto que los incansables le salvaron la noche a muchxs.

Antes de acabar… los de Ayotzinapa jóvenes/hombres consecuentes no dejan de ser unos niños que hoy al ver la película infantil Mi villano favorito 2 rieron, obviamente a mi se me dibujo una sonrisa en el rostro. Es hora de dormir un poco.