Otras Voces, Otra Historia
Exigen salida del ejercito en Ayutla, Guerrero. Débora Poo Soto

Exigen salida del ejercito en Ayutla, Guerrero.

  • Escrito por  Debora Poo Soto

Fotografías: Débora Poo Soto

17 de diciembre de 2014, Ayutla de los Libres, Guerrero. Habitantes del municipio de Ayutla de los Libres junto con padres de los normalistas desparecidos y estudiantes de Ayotzinapa, y también con organizaciones como la Unión de Pueblos y Organizaciones del Estado de Guerrero y el Movimiento Popular Guerrerense, marcharon por la carretera Ayutla-Cruz Grande hasta llegar al Cuartel Municipal para demandar que el Ejército se retire del cuartel, se exige que los retenes que están en Ayutla sean quitados así como que se respete el libre tránsito. La exigencia está respaldada por 80 comunitarios, comisarios y delegados nombrados por la población.

Antes de que lxs manifestantes llegaran al cuartel, cientos de militares y policías estatales bloquearon la carretera, deteniendo la circulación e impidiendo el tránsito de peatones. Ante el Coronel y Comandante de la Unidad Radilla, se leyó un documento que con base en los artículos 1, 2, 14, 16 y 129 de la Constitución Política Mexicana demandó la retirada de los elementos del Ejército, ello debido a que no brindan seguridad sino molestia y que violentan los Derechos Humanos.

Vidulfo Rosales abogado de Tlachinollan, Centro de Derechos Humanos de la Montaña, afirmó que la Suprema Corte estableció que las fuerzas armadas pueden auxiliar a las fuerzas civiles, siempre y cuando exista una petición de los mandos civiles, petición que debe ser expresa y justificada. Por lo anterior los manifestantes ofrecieron al Coronel Radilla la posibilidad de retirarse del lugar a cambio de que los militares demostraran que existía dicha solicitud, pero pese a que el Coronel defendió la legalidad de la labor y sitio en el que se encuentran ubicados, nunca mostró alguna solicitud de apoyo.

Poco después el Coronel sugirió “Yo los invitaría… pues a qué, no sé… se retiren de este lugar, vayan a sus comunidades” la respuesta al unísono fue: ¡No!, y los manifestantes fijaron media hora para obtener una respuesta.

Casi simultáneamente al otro lado del pueblo, un numeroso grupo de militares y elementos de la policía federal intentaban cruzar al pueblo, posiblemente eran elementos que se habían desplazado de un reten que se encuentra ubicado algunos kilómetros antes de llegar al Pericón y se dirigían a reforzar el Cuartel Municipal ante la presencia de miles de manifestantes. Ante el movimiento de dichos elementos, la población se organizó y atravesaron un par de automóviles para impedir el tránsito de los militares y policías, algunos cientos de personas apoyaron la acción con su presencia física.

De regreso a las afueras del cuartel municipal, los manifestantes estaban a la espera y los militares impedían el paso a peatones, incluso de mujeres con infantes en brazos. Poco antes de la media hora, apareció el General de Brigada Mario Lucio González, Comandante de la 27 zona militar, quien con comportamiento prepotente fue incapaz de solucionar la situación. El Comandante González preguntó por el Presidente Municipal de Ayutla ya que lo calificó como una “autoridad competente” para entablar el diálogo, sin importar que fueran los Comisarios quienes representaban a lxs inconformes.

Mientras el Comandante González lanzaba frases como: “contigo voy a dialogar, nada más” -intentando evitar el diálogo con los distintos Comisarios ahí presentes-, un helicóptero comenzó a sobrevolar, bastante bajo la carretera, en la que se encontraban lxs manifestantes,

No nos mandamos solos” afirmó el Comandante González, quien afirmó que se encuentran ahí para aplicar la ley Federal de Armas de Fuego y Explosivos y sin recibir el documento que fueron a entregar los Comisarios, señaló que no podían estar condicionados, ante el señalamiento de emplazamiento para que se retiren del cuartel el Comandante puso fin al diálogo.

Según la revista Proceso los manifestantes se retiraron cuando Luis Felipe Miranda, subsecretario de Gobernación, estableció comunicación con los dirigentes y “se comprometió a replegar a los uniformados y a entablar una mesa de diálogo con los inconformes”.