Otras Voces, Otra Historia

Reflexiones en torno a la violencia de género. 1er Coloquio de Acosos Universitarios ENAH

  • Escrito por  Rxm

REFLEXIONES EN TORNO A LA VIOLENCIA DE GÉNERO.

1ER COLOQUIO DE ACOSOS UNIVERSITARIOS ENAH, MAYO 2016.

La violencia que viví y que fue recurrente en la ENAH ocurrió durante mis primeros días como alumna de la Licenciatura de Etnología, era entonces una mujer con una imagen cosificada que no encuadraba muy bien dentro de la “diversidad” toda “consiente” y “crítica” de la Nacional de Antropología pues mis tacones de 10 cm, mis vestidos pegados y cortos, mi cabello planchado y mi maquillaje que se supone deberían de gustar en ese lugar no gustaron.

 

Así pues mi grupo de amigas eran mi espejo, nos identificábamos, nos parecíamos y a los pocos días si no es que el mismo primer día ya éramos objeto de burlas y de menosprecio pues aparentemente nuestra auto cosificación demostraba nuestra falta de inteligencia y de capacidad.

Mucho tiempo después me entere de nuestro apodo con todo y complemento: “las bratz, estúpidas por naturaleza.”

Aún recuerdo una vez en particular en las primeras clases donde después de haber explicado cualquier cosa de la etnología y luego de que todos asentimos en señal de entendimiento el profesor al frente me insto a explicar lo que entendí en mis propias palabras, no es ni el tema, ni la pregunta que me hizo lo que recuerdo si no su cara algo desencajada cuando respondí con claridad y asertivamente a su cuestionamiento, hubo segundos de silencio y una reacción a destiempo para decir que lo había explicado perfectamente, sé que pudo preguntarle a cualquiera de la clase eso que hoy ni recuerdo, lo que no sé es si con cualquiera hubiera puesto esa cara de asombro al recibir la respuesta.

Así podría continuar con un montón de anécdotas de miradas, risas, burlas, chistes que finalmente cualquiera puede reducir a mi propia subjetividad o peor aún a mi inseguridad o emotividad.

Hoy veo a varias compañeras que se ven como me veía cuando entre a la escuela y me pregunto si viven algún trato parecido a los que relato o si las cosas han cambiado y me cuestiono ¿Cómo se nombra esta violencia? ¿Cómo se lucha si para todos y todas lxs que la ejercieron o la ejercen no existe?

Es violencia de género y la antropología es una de las herramientas no solo para analizarla, si no para desentrañarla y generar nuevos paradigmas.

Nombro a la violencia de género y traigo todo esto a colación del coloquio que Acosos Universitarios realizado en la ENAH, pues después de dos días de reflexiones sigo viendo la urgencia de generar mecanismos de respuesta para atender los casos de acoso y hostigamiento sexual en la institución pero ahora también entiendo la necesidad imperante de nombrar y reconocer esta violencia constante y contundente que no se queda fuera de las puertas de la Antropología y que sirve la mesa para que los casos de Acoso u hostigamiento no se atiendan de forma adecuada y ni siquiera se discuta en la escuela la obligación Institucional de generar las condiciones para crear un ambiente libre de violencia de género.

Personalmente para mí es alarmante la poca empatía de muchas compañeras de la comunidad y la descalificación que se hace en torno a los temas relacionados con la violencia de género, particularmente lo que en el coloquio ocupó que son el acoso y hostigamiento, yo espero que esta postura se deba a que realmente la violencia que han vivido ha sido muy poca y no porque la violencia que viven esté tan normalizada que nunca la nombran violencia.

En este coloquio uno de los datos expuestos por Casa Mandarina (http://www.lacasamandarina.org/#!nosotrxs/c106a) es que uno de cada 3 niñxs son abusados sexualmente antes de cumplir 18 años y que el 90 % de los abusadores son familiares o amigos de confianza, es decir “cuando nos encontramos 3 personas juntas, muy probablemente una fue abusada sexualmente durante su niñez” y así llegamos a la universidades con una normalización de los abusos, con limites difusos de lo permisible y no.

Me parece un dato muy importante debido a que si estas experiencias fueron sufridas por lo menos por la tercera parte de la población estudiantil, docente y administrativa deben ser relevantes en la elaboración del protocolo de atención de víctimas de acoso u hostigamiento dentro de la ENAH pues hay que tener en cuenta que además de los hechos que engloban una denuncia propia ya sea de acoso u hostigamiento, se va a trabajar con personas que ya han sufrido agresiones o probablemente ya han agredido anteriormente.

Pues pensar que no es responsabilidad de la institución lidiar con problemas personales no resueltos de los sujetos que habitan y componen su estructura y funcionamiento sería otro obstáculo en el tratamiento de este problema social que aunque existe o es una reproducción de la realidad cotidiana fuera de la escuela tiene que tener un manejo adecuado dentro de esta para garantizar la seguridad, la dignidad y el acceso a la educación de cada una de las y los estudiantes.

Abordando el tema del protocolo de Acoso de la ENAH durante el coloquio me enteré con sorpresa que nuestra universidad es pionera y vanguardia ya que es de las muy pocas que cuentan con un protocolo elaborado durante la gestión de Dr. José LuisVera Director durante el periodo 2012-2015, sin embargo como documentó una compañera este protocolo no ha sido difundido en la comunidad estudiantil (http://www.radiozapote.org/primer-coloquio-acosos-universitarios/).

Durante el coloquio hubo un avance en este sentido pues las Doctoras Paloma Escalante, Florencia Peña y Florence Rosemberg participantes en la elaboración de dicho documento se comprometieron a difundirlo y se encuentran organizando el seminario:

“Acosos sexual, psicológico y grupal. Aportando experiencias al protocolo de la ENAH, 1 y 6-9 de junio, en las instalaciones de la Escuela.

Será necesario participar como comunidad en su análisis y puesta en marcha.

Intentando ser breve solo retomaré 3 puntos más que fueron ideas recurrentes durante el coloquio, el primero en torno a ésta auto cosificación de la mujer que en el imaginario colectivo pareciera inherente a nosotras y punto nodal de la seducción, intento apelar a la construcción social de la mujer para señalar que aunque hay mujeres que sí gustan del halago y de perseguir un estereotipo de belleza esto no es una cuestión natural y de ella podemos desprender prácticas sociales bastante dañinas para las mujeres como la competencia entre nosotras, la sospecha perpetua de la otra, la falta de empatía, la crítica constante y de las cuales también se derivan problemas de salud serios generados por ansiedad, depresión, trastornos alimenticios, etc.

El segundo punto es la señalización de las mujeres como generadoras de violencia, acoso y hostigamiento sexual, donde me parece que hace falta mucho análisis y dato duro pues aunque es un problema real que no podemos ocultar estas diferentes violencias no se pueden homologar a la violencia que tiene un trasfondo de género y actualmente por lo menos en nuestro país no se ven reflejadas en problemas nacionales graves como es el caso de los feminicidios.

Por último pero no menos importante la situación de las denuncias por redes sociales a las que se tiene tanto miedo por el desprestigio y ruptura comunitaria que genera y que en gran medida se lleva de la mano con el tema de la mujer como generadora de violencia, aquí es necesario señalar que sin estás denuncias en la ENAH, en la UNAM, en la UACM etc., las autoridades competentes no se habrían visto forzadas y poner en la agenda de trabajo el tema de Acoso y Hostigamiento en las universidades.

No se deja de reconocer que al final de cuentas no son los linchamientos mediáticos los que generan soluciones a esta problemática escolar y social, pero este tema de las redes que además está siendo potencializador de violencia también contra las denunciantes mismas suele ser el nicho más accesible después de largos intentos fallidos para detener una o varias agresiones.

Es decir si se quiere dejar de tener estas denuncias es necesario atender el trasfondo de todas ellas que se puede resumir en la exigencia de respeto a nuestra dignidad, libertad y seguridad, con protocolos adecuados, sanciones que correspondan al nivel de violencia que se recibe, condiciones para cambiar el entorno universitario, académico etc.

Finalmente quiero decir que de aquellos días donde se me juzgaba “estúpida por naturaleza” aún me queda el miedo de equivocarme ante toda la vacada sagrada de la ENAH, la mayoría hombres, y aún me autocensuro inconscientemente pero gracias a una denuncia pública a la que se recurrió hace dos años como último recurso y que sigue siendo criticada y desestimada por un alto porcentaje de la comunidad ENAH hoy en día, yo descubrí la sororidad y la necesidad de luchar acompañadas aunque nos coloquemos en el escarnio social, encontrando hoy que aunque llevo años negándome una afirmación feminista cada vez se me acaban más los recursos epistemológicos fuera de este pensamiento para; siento yo, emprender mi análisis del mundo como mujer digna, justa y fuerte así que felicito y agradezco a las y los jóvenes que abrieron este espacio tan necesario y les pido que sigamos construyendo desde esta lucha que nunca desestimará ninguna otra.